Desde Cratosfit queremos darte algunos consejos para promover la práctica de ejercicio físico entre los niños y adolescentes. Contando con la eficacia demostrada para la mejora de su salud y rendimiento en las últimas actualizaciones de la literatura científica.

No existe ninguna justificación razonable para contraindicar la práctica de entrenamientos de fuerza en edades tempranas, y sí razones de más para incluirla en los programas de acondicionamiento físico y salud de esta población.

De modo que, el entrenamiento de fuerza a estas edades deberá cubrir los siguientes objetivos:

  1. Favorecer un óptimo y equilibrado desarrollo músculo-esquelético de todo el cuerpo.
  2. Mejorar y mantener patrones técnicos correctos en variedad de ejercicios.
  3. Promover hábitos de ejercicio saludables y que se sigan realizando en la edad adulta.

A continuación, expondremos algunos de los efectos beneficiosos con mayor rentabilidad a corto y medio plazo para el desarrollo motriz o deportivo del joven.

1. Prevención/reducción de lesiones producidas por la práctica físico-deportiva. Al contrario de lo que se pensaba años atrás, la implementación de entrenamientos de fuerza correctamente en jóvenes deportistas de 12 a 19 años ha mostrado, además de reducir lesiones, requerir menos tiempo para la recuperación tras la lesión de los que no lo hicieron.

2. Mejoras de la fuerza muscular y de rendimiento. La literatura científica respecto a este aspecto es también firme, el entrenamiento de fuerza correctamente prescrito y supervisado por un profesional, tiene la capacidad de poder generar mejoras de rendimiento en habilidades motoras básicas (saltar, correr, lanzar) en edades infantiles y juveniles.

3. Mejora de la salud ósea. Las etapas clave que suponen una oportunidad para aumentar la densidad y contenido mineral óseo, y conseguir así un buen capital de reserva para el futuro son, precisamente, la niñez, la pre-adolescencia y la adolescencia. Sabemos que la práctica regular en actividades físico-deportivas, son potentes estímulos que pueden ayudar, junto a otras medidas nutricionales, a conseguir ese objetivo en esta fase.

4. Mejoras de la composición corporal y de la resistencia a la insulina en adolescentes obesos. Los niños en la actualidad no son tan activos como debieran, y ante una sociedad cada vez más sedentaria y con unos índices de obesidad infantil crecientes cualquier intervención de ejercicio que muestre mejorar o prevenir el desarrollo de la obesidad y patologías asociadas debe ser incorporada.